Padre nuestro del cielo

Dedicamos esta segunda serie del Padrenuestro a su invocación inicial.

Jesús quiso que cada vez orásemos nos pusiéramos ante el Padre con la certeza de ser sus hijos queridos.

Nuestra relación personal con el Padre nos permite orar con audacia y confianza, con familiaridad y humildad, con alegría y delicadeza, con simplicidad y verdad, sintiéndonos hijos e hijas de Dios.

Estas oraciones os ayudarán a meditar sobre nuestra condición de hijos de Dios, sobre nuestro Padre del cielo, sobre cuál debe ser nuestra actitud en la oración y cómo debe afectar a nuestra vida.

  1. Mirad cuánto nos ama el Padre, que nos llama hijos de Dios, y lo somos.
    1 Juan 3,1
    ¿Cómo debemos sentirnos cuando Jesús nos hace comenzar a orar diciendo a Dios: “Padre”?
  2. A quienes le recibieron
    y creyeron en él
    les concedió el privilegio de llegar
    a ser hijos de Dios.
    Juan 1,12
    Si Jesús es “el hijo único del padre”, ¿qué debemos hacer nosotros para ser “hijos de Dios”?
  3. Para mostrar que ya somos sus hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo a nuestro corazón; y el Espíritu grita: “¡Abbá! ¡Padre!”
    Gálatas 4,6
    ¿Quién nos ayuda a usar las palabras de Jesús para poder decir a Dios: “Padre”?
  4. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer.
    Mateo 11,27
    ¿Qué debemos hacer nosotros para que Jesús nos haga conocer a Dios Padre?
  5. Felipe le dijo entonces:
    –Señor, déjanos ver al Padre y con eso nos basta.
    Juan 14,8
    El Padre del cielo que Jesús nos muestra, ¿es como los padres de la tierra?
  6. –Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me conoces? El que me ve a mí ve al Padre.
    Juan 14,9
    Mirando a Jesús, ¿cómo dirías que es Dios Padre?
  7. No llaméis padre a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el que está en el cielo.
    Mateo 23,9
    Si todos tenemos tan solo un Padre, que es el del cielo, ¿puedes tú rezar el Padrenuestro encerrado solo en ti mismo?
  8. Me pongo de rodillas delante del Padre, de quien recibe su nombre toda familia, tanto en el cielo como en la tierra.
    Efesios 3,14-15
    ¿Cómo debemos disponernos ante el Padre cuando oramos con la oración del Señor?
  9. No te apresures, ni de labios ni de pensamiento, a hacer promesas a Dios, pues Dios está en el cielo y tú en la tierra. Por eso, habla lo menos que puedas.
    Eclesiastés 5,2
    ¿Con cuál de las plegarias de la serie: “Enséñanos a orar”, relacionarías este texto?
  10. Yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo.
    Mateo 5,44-45
    ¿Cómo debemos comportarnos con los demás para poder decirle a Dios: “Padre nuestro”?
  11. ed perfectos, como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto.
    Mateo 5,48
    ¿Cómo buscamos la perfección de Dios para que Él nos reconozca como hijos?